San Juan de Letrán 4 - Granada

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Sedación consciente, conocido como “el gas de la risa”

El miedo que sufren algunos pacientes o fobia al dentista (dentofobia) es un temor persistente, irracional e injustificado a ponerse en manos del dentista. Tal es el nivel de estrés y ansiedad que genera a estas personas la sola idea de pensar que tienen que ir a consulta, que algunas incluso acaban padeciendo problemas odontológicos graves por no haberse tratado antes.

Pero para todo hay una solución, ¿cual? muy sencillo, la sedación consciente. Es una técnica que existe hace años y es muy útil en pacientes hipertensos, hipocondriacos, nerviosos, ansiosos y aquellos con discapacidades. Esta técnica se utiliza en diversos tipos de procedimientos, además de los tratamientos odontológicos.

El paciente que se somete a un tratamiento con sedación consciente en ningún momento pierde el conocimiento ni se altera la percepción sensorial de un modo comparable al de una anestesia general. La sedación consciente es solo un método para lograr un estado general de relajación y tranquilidad, siempre controlado por profesionales experimentados.

Se suele utilizar sobre todo en procedimientos largos que con actuaciones en varias zonas de la boca y que, por tanto, se hacen incómodos para el paciente. Un caso  típico son los tratamientos que implican la extracción de varios dientes en mal estado, la inserción simultánea de implantes y colocación de una prótesis fija provisional.  También para los casos de cirugía plástica mucogingival o para injertos óseos.

Para nada es agresivo para el paciente, ya que para su aplicación se utilizan las denominadas gafas nasales. Su buena tolerancia ha conseguido que su empleo se generalice en pacientes con patologías respiratorias graves.
Los efectos clínicos son evidentes entre los 15 y los 30 segundos después de efectuar la inhalación, concretamente respiramos Óxido Nitroso administrado por una vía inhaladora.

La recuperación de los pacientes, es muy rápida. A los pocos minutos de haber acabado el tratamiento los pacientes pueden abandonar la consulta sin ningún problema y pudiéndose valer por si mismos.

El Óxido Nitroso, popularmente conocido como “gas de la risa” está dotado de propiedades analgésicas que no son suficientemente intensas como para prescindir de las anestesias locales.

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